Virgen Dolorosa de el Calvario
Imagen de vestir con falda y blusa de terciopelo negro con pechero blanco de puntillas y manto, porta corazón con siete puñales de plata y en la mano, sostiene un pañuelo para enjugar el dolor de la madre.
Representa el caminar de una madre a la que le han roto el alma siete heridas de puñales que están en su corazón, sufrimiento y desazón.
Procesionó en el Paso de El Calvario hasta el año 1947, en que fue sustituida por las tallas de Vicente Vallés.
Actualmente se venera en la predela, dentro de camarín, en la Capilla del Santo Cristo de Iglesia Parroquial de Santo Domingo y San Martín de Huesca.
Autor: Anónimo. Año: Siglo XVIII.
Virgen de los dolores
Representa el caminar de una madre a la que le han roto el alma siete heridas en su corazón, sufrimiento y desazón. Lleva en su pecho un corazón con siete puñales, que representa sus sietes dolores: Profecía de Simeón, huida a Egipto, Jesús perdido en el Templo, Jesús con la Cruz a cuestas, encuentro de Jesús y María camino del Calvario, la Crucifixión, Jesús descendido de la Cruz y la Sepultura de Cristo.
Procede de la familia de Dª. Dionisia Lasala y Rech, casada con D. Domingo Ferrer Olivar; donada por su hija Dª. Elvira Ferrer Lasala, casada con D. Jesús Asun Latojeta, y sus hijas, Mª Jesús y Gema, el 16 de Mayo de 1987, a la Iglesia de San Juan Bautista de Fañanás, donde actualmente se venera.
A solicitud de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz de Huesca, siendo Mayordomo Primero D. Vicente Ferrer Olivera, procesionó el Jueves y Viernes Santo del año 1946 y fue venerada durante los días del Triduo del mismo año en la Iglesia de Santo Domingo y San Martín.
Fue sustituida en el año 1947 por la Virgen Dolorosa de Vicente Vallés.
Autor: Anónimo. Año: Siglo XVIII.
Virgen de la Dolorosa
Representa la Virgen con sus manos recogidas, con una sujeta su manto y con la otra invita al recogimiento y a la oración, ambas dirigidas a su corazón, plasmando con ello su profundo dolor de Madre.
Procesiona desde el año 1930, con motivo de instituirse la Cofradía femenina de La Dolorosa, hasta el año 1945.
La imagen de la Virgen se veneraba en el antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Esperanza y en Semana Santa, se trasladaba a la Iglesia de Santo Domingo y San Martín para participar en las procesiones del Jueves y Viernes Santo.
Actualmente se venera en la Iglesia Parroquial de San Juan Evangelista de Alberuela de Tubo.
Fue sustituida en el año 1946 por la Virgen de los Dolores.
Autor: Anónimo.
Año: Siglo XVIII.
Virgen de la soledad
Representa a la Virgen en su soledad, vestida a la vieja usanza, de serena belleza, dando testimonio de oración, todo un ejemplo de Soledad.
Procesiona hasta el año 1950 acompañada por cofrades de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz y antes por la Archicofradía de Nuestra Señora de Lourdes.
En su origen, el paso, en el que había dos figuras arrodilladas a ambos lados de la Virgen, procesionaba acompañado por el Clero de la ciudad, quien había costeado su adquisición, y un coro de seminaristas cantando un «miserere polifónico».
Le sustituyó la Piedad de Larruy.
Restaurado en 2009 por Dª. Cristina Ríos y Dª Eva Laguarta.
Autor: Viladot, escultor catalán. Año: 1865.
Jesús con la cruz a cuestas o Nazareno
Representa a Jesús agobiado con el peso del sagrado leño, como si estuviese próximo a dar con su cuerpo en tierra. Su faz cadavérica y su melena lacia y caida, revelan la imposibilidad, fuera de los designios providenciales, de que llegue con vida al término de su carrera.
Procesionó desde 1945 hasta 1950 con la Cofradía de Jesús Nazareno y realizó el Via Crucis a la ermita de Ntra. Sra. de Salas desde la Iglesia de San Pedro los primeros viernes de marzo hasta los años sesenta.
Antiguamente se custodiaba en la Iglesia de San Pedro, posteriormente fue trasladada a la Iglesia del Convento de Santa Clara y actualmente se venera en la Iglesia Parroquial de San Esteban de Loarre.
Sustituido en 1951 por la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de Fructuoso Orduna, manteniendo la peana diseñada por los oscenses Francisco y Agustín Arnal y tallada por el oscense Antonio Guaras.
Autor: Anónimo. Año: Siglo XVIII.
Cristo yacente de Salas
Cristo yacente de factura sencilla y pequeñas dimensiones, talla en madera policromada.
Actualmente se encuentra en el Santuario de Nuestra Señora de Salas.
Esta imagen figuró durante muchos años en la procesión del Santo Entierro de Huesca cuando ésta se organizaba y tenía su salida del Convento del Carmen, en la plaza de los Descalzos, llamada más tarde de San Vitorián.
Autor: Desconocido. Siglo: XVII – XVIII.
Cristo de la cama
Descripción: Representa la imagen del Señor difunto, sobre la cama.
Procesiona hasta el año 1959 acompañado por cofrades de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz.
Autor: Celestino Vila, Maestro de Capilla, Organista de la Catedral de Huesca y Mayordomo Primero de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz de Huesca. Año: 1865.
El Paso del Ángel
Representa un ángel con una gran cruz que, situado sobre la gran bola del mundo mira apiadado a la muerte, representada con un esqueleto con la guadaña, simbolizando todo ello el triunfo de la vida eterna sobre la muerte corporal.
Procesionó por última vez en el año 1944 cuando fue retirado a los almacenes dado el pánico que suscitaba tanto en el público asistente como en los vecinos de la zona donde el paso efectuaba sus paradas, pues existía la superstición de que fallecería alguno de ellos o sus familiares.
Restaurado en 2009 por alumnos de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón – Huesca, dirigidos por Dª. Esther Roca Fernández.
Autor: Villadot, escultor catalán.
Año:1865.
HISTORIA Y TRADICIÓN DE LA SEMANA SANTA OSCENSE, QUE PODRÍA RECUPERARSE
I – LA HISTORIA
Un hecho determinado, la no salida del paso del Ángel en la procesión del Viernes Santo del año 1945, sin que conste acuerdo oficial para tal decisión; una fecha concreta, el 15 de Marzo de 1946, en que la Junta de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz toma el acuerdo de la exclusión definitiva del paso de la procesión; una fecha indeterminada en el año 1965, en que con motivo de obras en los almacenes se produce la desaparición del paso, forman parte de una historia, o mejor dicho, son una historia; la historia de la Archicofradía, la historia de la Semana Santa Oscense, en definitiva la historia de Huesca.
Celestino Vila de Forns, llegado a Huesca, siendo Beneficiado, Organista y Maestro de Capilla de la Seo Oscense, y como Mayordomo de la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz, hace del año 1865 un antes y un después de la Semana Santa de la nuestra ciudad.
Con motivo de celebrarse en el 2015, los 150 años de la participación de, de D. Celestino Vila en la Semana Santa Oscense, la Archicofradía, monto una exposición que contó con el beneplácito de la ciudadanía que visito y alabó multitudinariamente un montaje físico y fotográfico que mostraba una gran parte de su aportación a nuestra Semana Santa. A este insigne personaje, llegado de Lérida en 1857 y que posteriormente fue maestro de capilla de la catedral de Granada, debemos una gran parte del patrimonio histórico, religioso y cultural de la ciudad de Huesca.
De este año 1865, y por invención, composición, creación, obra o idea de D. Celestino Vila, tenemos hoy día, más de 150 años después, presentes en la Semana Santa Oscense: la Gran Cruz de cristal Iluminada y las Cruces de las Siete Palabras, los grupos de las Sibilas, de los Niños Hebreos, de los Apóstoles, los Romanos Équites, Vélites y Astiarios, los Ancianos que acompañan al Cristo Yacente, que llevan bastantes años sin salir; así como el grupo de los Ministriles con las composiciones musicales propias; que desde ese año hasta nuestros días, han supuesto y suponen la idiosincrasia propia de la Semana Santa de esta ciudad.

A esto se habrá de añadir, en ese mismo año, la adquisición del grupo escultórico de la Ultima Cena, obra de Cristóbal Mendoza, que sigue procesionando en nuestros días, la antigua entrada de Jesús en Jerusalén, obra del mismo autor, que estuvo presente en la procesión hasta 1949, en que fue sustituido por el actual paso obra de D. Vicente Valles Valle; en el mismo año se adquieren una serie de obras como, el famoso paso del Ángel o el paso de la Virgen de la Soledad, ambos obra del escultor Villadot; y de otra serie de pasos, algunos del propio Celestino Vila, como por ejemplo el Cristo de la Cama, al que se rendía culto en la capilla del Rosario de la Iglesia de Santo Domingo y que presidio la procesión del Santo Entierro hasta el año 1960, y que en la actualidad aún la Archicofradía lo expone en ocasiones durante las fechas de la Semana Santa y que fue sustituido por la actual talla del Cristo Yacente, preciosa obra de los artistas José Capuz y Eduardo del Pino, que se procesiona sobre peana del citado Cristóbal Mendoza, datada también en 1865.
Algunos de estos pasos a principios de siglo fueron sustituidos por unos nuevos del escultor Tomas Marques, y los anteriores vendidos o cedidos a diferentes pueblos de la provincia como Sariñena y Lanaja, perdidos todos ellos durante la guerra de 1936.

De todo lo citado anteriormente, merece una especial y particular atención el citado paso del Ángel, que procesionó ininterrumpidamente desde 1865 hasta 1944.
Con el transcurso de los años, un cierto fanatismo se adueñó de parte de la población, que creía que la parada del paso durante la procesión, suponía en el siguiente año el fallecimiento de algún vecino de la zona en la que se detenía. La superstición fue a más, y había personas que se apartaban en el momento en que iba a parar e incluso que corrieran; llegando en ocasiones a amenazar a los portadores del paso si paraban frente a sus casas.
Los años pasan no exentos de polémicas, y el pueblo va cambiando el nombre y ya no se le llama el paso del Ángel, sino el paso del Ángel de la Muerte. Nada más lejos de la realidad que esa denominación. El significado de este paso, es representar el poder, la victoria que supone la Muerte de Cristo en la Cruz, sobre el mundo, sobre la muerte terrenal.
La iconografía es una Cruz portada por un Ángel, sobre un globo terráqueo, y a sus pies, rodeando la bola del mundo, un esqueleto, portando una guadaña. Alrededor de la bola del mundo una cinta con la inscripción: “”Mors Mortem Superávit””, que significa “”La muerte venció a la propia muerte””.
Iconografías similares existen a lo largo y ancho de España quizás el más conocido, el denominado “”La Canina””(desde 1693) en la Semana Santa Sevillana; y mucho más cerca de nosotros, en Corella (desde 1807), en Borja , o en Zaragoza (desde 1818), esta última el pasado año 2016 recupero su presencia en la procesión general, precediendo al Cristo de la Cama.
En el caso de Sevilla, una Cruz sobre el globo terráqueo y allí sentado el esqueleto con la guadaña, representando la muerte terrenal, en la postura del Pensador, meditando y lamentando su derrota ante la Cruz de Cristo, que conlleva la Resurrección.
Durante muchos años, y más intensamente desde el 2002, en que se produce una importante renovación en la Archicofradía, tanto a nivel de estatutos, organización y entrada de nuevos miembros en la Junta¸ crece la inquietud de saber que fue del mal denominado paso de la muerte, o del Ángel de la muerte. Se indaga, se investiga en prensa, en archivos, se consulta a anteriores miembros de la junta y a cofrades con una cierta edad, sin conseguir ni una sola pista para su localización; llegando a pensar pudo ser desmontado o quemado.
A finales de 2007, tras comprometerse la Archicofradía a organizar para noviembre del 2009 el IX encuentro de Cofradías de Semana Santa de Aragón, y con este motivo decidir hacer una exposición, mostrando todos los pasos y enseres de la Semana Santa Oscense, se piensa en exponer también los diferentes pasos o figuras, que aún existen, y que en algún momento procesionaron, pero que en la actualidad no lo hacen estando en el olvido de muchas personas y en el desconocimiento de la mayoría.
Con este motivo se buscan y localizan varias imágenes: las Dolorosas actualmente en Alberuela de Tubo, en Fañanas y en la Iglesia de Santo Domingo, el Cristo con la Cruz Acuestas actualmente en Loarre, el Cristo Yacente de Salas, el Cristo de la Cama; y se lamenta más que nunca, el no tener el paso del Ángel.
Iniciando los trabajos de organización para preparar la citada exposición, casual e inesperadamente aparece el famoso “”Ángel””, para los miembros de la junta en ese momento, el bien más deseado y añorado.
Y si el aparecer el paso del Ángel, fuera poco, y casi se podría decir por efecto simpatía, sin tener nada que ver un encuentro con otro, aparece guardado por otra persona, en otra ubicación, la Virgen de la Soledad, imagen que data del mismo año y del mismo autor y desaparecida de los almacenes de la Archicofradía en las mismas fechas; el paso que constaba de otras dos figuras, San Juan, recientemente encontrado, y María Magdalena, era acompañado por los seminaristas y procesionó hasta 1950, en que fue sustituido por el actual paso de la Piedad, obra de los oscenses Francisco y José Larruy.

II – EL ENCUENTRO
El Ángel, el famoso Ángel, pasó cuarenta y cuatro años en un rincón de un almacén de un taller, al que los miembros de la junta de la Archicofradía, con motivo de restauraciones y cambios de chasis de diferentes pasos, acudían con una cierta frecuencia. No estaba la Cruz, no estaba la bola del mundo, ni el esqueleto, únicamente la figura del Ángel. Cuarenta y cuatro años de pie en un rincón, viendo pasar el tiempo y cogiendo un poco se polvo.
El propietario del taller, casualmente estaba por los almacenes de la Archicofradía cuando se vaciaban para hacer las obras, y ante la inminencia de su destrucción, decidió guardarlo él para que no se perdiera; no sin la inicial oposición de su padre, que conocedor de la historia que acompañaba a la figura, no estaba muy por la labor de meter en su casa al causante de las desgracias que la superstición popular le atribuía.
La casualidad hizo que en una conversación con varios miembros de la Archicofradía, en la que se comentaba el tema de exposición y la idea de enseñar también las imágenes, que tiempos atrás habían salido en la procesión y se sabía dónde estaban, esta persona que lo tenía en su taller, sin saber que se buscaba ansiosamente desde hacía años, es la que pregunta “”¿y por qué no ponéis también el Ángel?””, la contestación fue inmediata, “”¿si tú sabes dónde encontrarlo?””, y la respuesta, inmediata también, “”lo tengo yo””. Las siguientes palabras que se pronunciaron fueron secas y tajantes: “”te mato””.

Coincidió que la Archicofradía estaba en esas fechas en contacto con la escuela de restauración de arte sita en la antigua iglesia de las Capuchinas, y una de sus profesoras, Esther Roca Fernández, que estaba en esos momentos dirigiendo la restauración el Cristo de la Cama de Celestino Vila, acogió gustosa la figura para completar las prácticas de restauración con los alumnos, y estos también se tomaron con mucho interés e incluso un cierto orgullo, el poder trabajar sobre esta figura, de cuya historia, por supuesto fueron informados detalladamente.
Con la ayuda de fotografías antiguas, se calcularon las medidas de la cruz, que se encargó a Francisco Pueyo Carbón, carpintero con el que habitualmente trabajaba la Archicofradía; y del globo terráqueo, que hizo en Loporzano Julio Luzán, y que posteriormente pinto José Rodríguez Margalejo.
El paso siguiente fue encontrar el esqueleto, se adquirió uno con un color blanco brillante, al que el pintor oficial de la Archicofradía Antonio Bonet Saura le dio un tono más apropiado, más crudo y fúnebre que le correspondía.
Como curiosidad, conociendo la historia que ha llegado a nuestros días de boca en boca, decir que el esqueleto del paso original, correspondía a un preso fallecido, y por este motivo, cuando el paso se desmonto en los almacenes, el esqueleto se llevó al osario del cementerio.
La restauración en general fue muy laboriosa y se terminó escasos días antes de comenzar la exposición, celebrada en noviembre de 2009. Y en medio de la satisfacción por el encuentro y restauración del paso, de las prisas para su conclusión y del montaje de la exposición, a los miembros de la Archicofradía se les paso por alto un detalle muy importante; alrededor del globo terráqueo faltaba una banda de tela con la inscripción, mensaje, definición y motivo del paso: “Mors Morten Superávit”, “La Muerte venció a la propia muerte”.
Esta misma inscripción, figura en uno de los sudarios que penden de la Cruz en el paso sevillano de La Canina.
Para las siguientes veces que el paso ha sido expuesto, una en el escaparate de los bajos del edificio de la Diputación Provincial y otra en el claustro de la iglesia de Santa Teresa, el paso ya estuvo completo, incluida la banda con la inscripción..

La citada exposición de noviembre de 2009, fue un clamoroso éxito, el gran salón del palacio de congresos casi quedo pequeño, la duración se prorrogo una semana más del tiempo previsto, pues la dirección del palacio de congresos, el ayuntamiento y el obispado solicitaron se prolongara algo más de tiempo; el contador de la entrada a la exposición conto más de diez visitantes.
Había delante de la imagen un cartel explicativo de la restauración, y otro en el que se daba la explicación del paso y se contaba brevemente su historia. En la parte superior de este segundo cartel había una fotografía del paso en una de sus últimas salidas, estaba antes de iniciarse la procesión delante de la fachada de la iglesia de Santo Domingo, y a su lado a cara descubierta varias de las personas que lo llevaban. Sus portadores, todos muy conocidos de Huesca y todos ellos con el paso de los años, con profesiones y cargos de mucho prestigio; entre ellos Cecilio Serena, que fue magistrado del tribunal supremo, José Antonio Llanas, que fue farmacéutico y alcalde de Huesca, Blas Oliet que fue fiscal, Andrés Biescas ………… fiscal….. O Mariano Domingo que fue…………………..
No diré que el Ángel, fuera lo mejor de la exposición, sin duda alguna todas las imágenes, o la inmensa mayoría, son de mayor calidad y valor, pero ninguna fue objeto de la atención prestada al Ángel. Todo el mundo paraba delante, también hay que decirlo, algunas personas un tanto recelosas, algunas se acercaban pero no se colocaban justo enfrente, como si quisieran ver el Ángel, pero evitar que el Ángel les viera. Todos leían los carteles en los que se explicaba la restauración y la explicación del paso, todas las personas, comentaban, se interesaban y preguntaban.
También hubo alguna persona bastante mayor, que muy cerca de la imagen indicaba no se tenía que haber llevado, y afirmaba convencida había perdido tres hermanos por su causa; coincidiendo justo a su lado en el momento de tal afirmación, con la persona que lo guardo y compartió lugar de trabajo durante cuarenta y cuatro años, por supuesto sin sufrir daño alguno.
Igualmente muchas fueron las personas que se fotografiaron con él, entre otros el excalde de Huesca Fernando Elboj, que incluso escribió a los pocos días un artículo en este mismo periódico, acompañando la foto que se había hecho junto a la imagen.
Conozco a muchas personas que se hicieron fotos a su lado e incluso cogiéndolo; y lo sé porque pude verlo, y porque yo también las hice; también me consta que alguna noche tras cerrarse la exposición, algunas personas le dieron un paseo por la sala. Hoy siguen todos, el Ángel y ellos en perfecto estado.

Desde que se recuperó El Ángel, durante la exposición, en las otras dos veces que se dejado a la vista durante la Semana Santa y en cualquier momento en conversaciones con los miembros de la Junta de la Archicofradía, han sido y son muchas las personas que preguntan: “”¿porque no sacáis El Ángel en la procesión?””.
Y III – EL FUTURO
Tal como comentaba en el final del capítulo anterior, son muchas las personas que preguntan porque no se saca el paso del Ángel. Yo en realidad no lo sé, y si preguntásemos a los miembros de la Junta de la Archicofradía, estoy seguro se obtendría la misma respuesta; mil veces se habrá planteado, en cualquier reunión, ante la pregunta de cualquier persona, seguro el tema sale a conversación una y mil veces, pero a lo que se ve, no se ha tomado en serio el pensar en recuperarlo.
Quizás los últimos años, quince o treinta no sé, no hayan sido los mejores momentos para plantarse el volver a sacar el paso del Ángel.
La Archicofradía, ha estado sumida en el final de siglo, en recuperar parte del terreno perdido en los años setenta, en gestionar la avalancha y descontrol, en su momento, de los bombos y tambores, en recuperación de algunas procesiones. Con el nuevo siglo la modificación de los estatutos, y organización de toda la Archicofradía, arreglo de almacenes, sustitución de chasis de los pasos, restauraciones prácticamente de la totalidad de las imágenes y peanas, enseres, túnicas, etc., etc., recuperación de procesiones emblemáticas, que seguían sin salir, nuevas procesiones como la del Cristo de los Gitanos y la del Domingo de Resurrección.
También se ha mejorado el programa, se han organizado otras actividades, los ejercicios pre cuaresmales, las campañas estamos en cuaresma, recorriendo los pueblos próximos y las parroquias de la ciudad, se ha dado un impulso al Vía Crucis de Salas, conferencias en el pórtico de la Semana Santa, exposiciones, adorno de balcones y escaparates, conciertos, intercambios con otras ciudades como Tarragona o León.
Ahora que parece que los tiempos en la Archicofradía están más calmados, podría plantearse el volver a sacar el paso del Ángel.
El planteamiento ha de hacerse con sumo mimo y cuidado. No se puede tratar de sacar por sacar otro paso más; hay que darle el gran valor que tiene su significado “La Muerte venció a la propia muerte””, habría de hacerse con un planteamiento serio, muy serio, pues el tema lo requiere.
Estamos en el siglo XXI, las supersticiones de los años cuarenta ya no pueden ni deben tener cabida en la mentalidad de las personas.
Si pensamos fríamente en esos años y en el paso procesionando por las calles de Huesca, tenemos que hacerlo teniendo en cuenta que el recorrido era por el centro de la ciudad, todas las casas con seis u ocho viviendas todas ocupadas y en cada una de ellas una media de cinco o seis personas, muchas mayores pues entonces no se estilaban las residencias; cuestión de multiplicar dos casas a cada lado del paso por seis viviendas, por seis personas, hacen más de ciento cuarenta, con personas mayores y con una esperanza de vida notablemente inferior a la actual, en pura lógica alguna o algunas personas tenían que fallecer durante el año.

Si hoy se sacase el paso y alguien se propusiera provocar un ambiente similar al de los años cuarenta, bastaría investigar en el recorrido previsto e informarse de las viviendas en las que hubiera enfermos en situación terminal o de muy avanzada edad, parar delante de estas casas y en una o en otra coincidiría un fallecimiento. Pero estamos en 2017, y ya no son tiempos de histerias, ni supersticiones.
De poder recuperarse la salida del paso del Ángel, quizás no tendría que hacerse en la procesión del Santo Entierro, porque su presencia, cuando menos en los primeros años, generaría una expectación que iría en detrimento del desarrollo de la procesión; y hoy por hoy el desarrollo de la misma es muy serio, y es muy respetado por el numerosísimo público que desde aceras y balcones secunda el paso del desfile procesional. Además de que al producirse muchas paradas, se daría más opción a crear más susceptibilidades.
Descartada la procesión del Viernes Santo, y teniendo desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección casi todos los días ocupados, solo quedaría libre el Sábado Santo. Dado el significado del paso además parece el día más apropiado: ya ha pasado la muerte terrenal y el paso anunciaría la Resurrección. Dentro del Sábado, en la tarde noche, no procede, pues sería interferir en la misa Pascual, la principal celebración litúrgica del año; habría que pensar en otro horario.
Yo propondría a la Archicofradía de la Santísima Vera Cruz, que la recuperación de la presencia del paso del Ángel en la calle, fuese haciendo un sencillo Vía Crucis Penitencial, podría hacerse a las ocho de la mañana y terminar a las 9, dando comienzo entonces la adoración al Cristo Yacente que se hace el sábado de nueve a catorce horas, en la que participan cofradías, grupos de oración y fieles en general. Un acto sencillo, en silencio recorriendo las calles del centro de la ciudad y rezando las catorce estaciones en catorce plazas a lo largo del recorrido.
Los últimos años, se le ha dado un impulso considerable al tradicional Vía Crucis a Salas, que se celebra todos los domingos de cuaresma y que en los últimos años estaba agonizando; ahora se ha multiplicado el número de asistentes, se ha bajado la media de edad y ha supuesto una sorpresa para muchas personas que en algunos casos ni tan siquiera conocían la existencia de esta piadosa costumbre.
Quizás sería una forma de recuperar la salida del Ángel, de una forma seria, piadosa y fuera de horarios multitudinarios, habría que ir de propio, por lo que solo acudirían las personas interesadas; de mantener el orden, la seriedad, y darle la importancia que merece se podrían encargar los miembros de la Archicofradía; a los que por medio de estos escritos, invito a estudiar y a ser posible a recuperar una tradición de la Semana Santa y de la historia de la ciudad de Huesca.
Cajall







