Saludo Obispo

4c5-163Vivir la Semana Santa significa acoger en nuestra vida el proyecto de salvación de Dios, conscientes de que el designio del Señor supone nuestro verdadero bien, aunque el camino de la vida parezca áspero y duro.

Nos preparamos para contemplar y asumir la pasión de Cristo, que es siempre pasión de amor, pasión de enamorado.

Durante el tiempo de Cuaresma participamos de un torrente de vida, del fluir constante de la esperanza, de una búsqueda apasionada. Al llegar la Semana Santa se entrelazarán el silencio, el sonido y la plegaria. El espacio se convertirá en horizonte de manifestación de Dios, en el despliegue de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

Las jornadas de Semana Santa están profundamente impregnadas de intensa contemplación, pero contemplación no solamente estética, sino profundamente religiosa.

Queremos sumergirnos en el misterio, adentrarnos en él, dejarnos envolver por el acontecimiento de nuestra redención. Queremos adentrarnos en un manantial de poesía, recorrer juntos un sendero de sentimientos, proclamar el anuncio evangélico que nos habla del triunfo del amor sobre el odio, de la victoria de la vida sobre la muerte. Para ello es preciso escuchar el mensaje secreto, el silencioso anuncio de la Pascua, la alegría del evangelio.

Durante la Semana Santa, en la que se actualiza el misterio central del año litúrgico, el tiempo adquiere una consistencia especial y el espacio oscense albergará procesiones y expresiones de la devoción de un pueblo peregrinante, en camino. Celebrar la Semana Santa no significa ser solamente espectadores de un acontecimiento inaudito, oír su narración pasivamente, sino vivirla juntamente con Jesucristo, su gran protagonista.

Envío mi saludo y mi bendición a quienes trabajan con ilusión, colaboran con generosidad y participan, con el sacrificio de su propio tiempo, en la preparación de la Semana Santa en Huesca. Personas que proclaman con la vida que merece la pena asimilar con intensidad los momentos precedentes a la Semana Santa, asumir con pasión los días más profundos del año y proyectar con esperanza nuevas posibilidades.

Con mi gratitud y afecto.

 

Julián Ruiz Martorell

Obispo de Huesca